La “argentinidad” de Kobe Bryant: aquella nota con Montesano

Kobe Bryant hablaba entusiasmado y con un muy buen español ante José Montesano, el periodista de TyC Sports . Cuando Montesano le dijo que era de Argentina, se paró con gusto a charlar en ese lugar donde los genios gambetean a los medios de comunicación. Tenía ganas de decir cosas. Tenía esas ganas de quien quiere aprender de todo.

Kobe era una estrella de la NBA que no parecía una estrella de la NBA. Respetaba al básquet Fiba. Lo admiraba, lo valoraba. Lo ponderaba. En aquella entrevista de hace años, Kobe parecía un analista de TV por su claridad de análisis y por la profundidad de su conceptualización.

Decía que Ginóbili era un fuera de serie, que Scola era un todoterreno, que esos jugadores de la selección argentina eran un ejemplo para el básquet y para el deporte en general. Decía también que esa selección argentina les había enseñado a los estadounidenses a valorar el juego en equipo.

Kobe, luego, encabezó el proceso por el que los más picantes de la NBA regresaron a los equipos nacionales de Estados Unidos para poner las cosas en orden. Las derrotas en Indianápolis 2002 y en Atenas 2004 fueron cachetazos para los supercracks de la NBA, hasta entonces creídos que resolvían todo con la camiseta.

Kobe era ese Kobe despierto, abierto. Le dio estatus de genio a Manu Ginóbili antes que nadie en la NBA. “Manu” debutó ante Los Angeles Lakers en 2002. “Manu” entró a marcarlo en el Staples Center. “Manu”, con todo respeto, le faltó el respeto a Bryant. “Manu” hizo lo que Kobe siempre había hecho. Kobe había hecho eso mismo, ser un caradura, cuando él era un pibe y enfrentaba al Michael Jordan todopoderoso de finales de los ’90.

Bryant y “Manu”, rivales acérrimos en los duelos Lakers-Spurs, estuvieron sentados juntos en la primera fila del estadio en el que Argentina venció a Serbia y a Francia en el Mundial de China en 2019.

Kobe, con el mismo entusiasmo de aquella nota con Montesano, hablaba y gesticulaba elogiando a los argentinos que hicieron historia. Kobe se impactó con Facundo Campazzo, se paró para saludar al “Tortuga” Deck y se maravilló con la vigencia del eterno Scola. Kobe quería a los argentinos.

Vio en el gen del basquetbolista argento lo mismo que lo llevó a la cima: la fiereza para competir y la generosidad para entregarse a los desafíos.

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