Coronavirus en Argentina: Rodríguez Larreta y Kicillof se reunieron por primera vez a solas para acercar posiciones antes de la prórroga de la cuarentena

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Axel Kicillof y Horacio Rodríguez Larreta tuvieron su primer encuentro a solas desde el inicio de la crisis por el coronavirus justoel día con mayor cantidad de contagios y récord de casos positivos en la provincia de Buenos Aires.

“Se reunieron para analizar la situación epidemiológica y evaluar la próxima etapa de la cuarentena”, explicaron en forma escueta a Infobae desde los entornos del jefe de Gobierno y del gobernador, que abandonó la sede del Gobierno de la Ciudad en el barrio porteño de Parque Patricios, donde se desarrolló la reunión, pasadas las siete de la tarde.

Mientras promediaban el encuentro, Rodríguez Larreta y Kicillof recibieron el parte oficial del Ministerio de Salud nacional con el récord de contagios de COVID-19 desde que empezó el conteo: 904 casos. De esos, 488 en la provincia de Buenos Aires, con epicentro en el conurbano, y 371 en la Ciudad.

El dato, si bien se esperaba, alarmó a las autoridades políticas y sanitarias del AMBA no solo por tratarse del día con mayor cantidad de casos positivos desde que el coronavirus avanzó en el país –tanto a nivel nacional como bonaerense en particular-, si no porque desde los primeros días de mayo que la Provincia no pasaba a la Ciudad en contagios.

En ese sentido, el gobernador y el jefe de Gobierno analizaron durante un buen ratolos pasos a seguir en vísperas del anuncio que Alberto Fernández planea volver a hacer el fin de semana junto a ambos en Olivos, en lo que será una nueva oficialización del aislamiento decretado por primera vez el 20 de marzo pasado.

Con Kicillof, en tanto, tiene agendado verse por la mañana, en la inauguración de una destilería en Campana. El gobernador aún no fue convocado a la cumbre con Rodríguez Larreta. Pero las convocatorias son dinámicas, como la evolución del virus.

Todo tiene que ser consensuado”, aseguró a este medio tras el encuentro una alta fuente de la Ciudad que todavía debatía con Rodríguez Larreta y su mesa chica en la sede de Uspallata, entrada la noche, la próxima etapa del aislamiento y las diferencias que se plantean con la administración bonaerense.

“Todo es coordinado. Buscamos la manera de que las decisiones que se tomen generen el menor impacto posible en la circulación viral”, coincidieron colaboradores de Kicillof.

Ayer, el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, había recibido en Casa Rosada a sus pares de la Ciudad y la Provincia y a los ministros de Salud, Seguridad, Desarrollo Social y Transporte de las tres administraciones para empezar a discutir cómo continuará la cuarentena en el AMBA, el epicentro del coronavirus en la Argentina. El Gran Resistencia, en la provincia de Chaco, es la otra región del país más afectada.

No hubo definiciones porque, en rigor, se trató del primer encuentro de muchos que se sucederán durante toda la semana, antes del anuncio. Pero sí se presentaron las primeras cartas sobre la mesa.

Desde el Gobierno porteño manifestaron, en esa línea, la posibilidad de avanzar en la apertura de algunas actividades, e incluso desde este martes empezó a trascender que la Ciudad podría habilitar el ejercicio al aire libre en horarios nocturnos restringidos si es que la evolución de los contagios sigue hasta el final de la semana en forma sostenida.

La participación de José Luis Giusti, el ministro de Desarrollo Económico porteño, en la reunión de este lunes -no había estado en los encuentros de las semanas previas a la última prórroga del aislamiento- fue una señal de que Rodríguez Larreta pretende ahora avanzar en una tímida flexibilización.

A diferencia de dos semanas y media atrás, cuando, por el contrario, ordenó dar marcha atrás con unos 10 mil comercios que pudieron volver a levantar sus persianas el 12 de mayo pasado y que tuvieron que cerrar el 25 de mayo pasado.

Desde el Gobierno provincial ya avisaron que no pretenden habilitar ningún nuevo rubro. Todo lo contrario. Sergio Berni planteó de hecho durante el encuentro que la situación en el conurbano es “crítica”.

En la Ciudad reconocen, de hecho, que la marcha atrás se debió a la presión de la administración bonaerense: el jefe de Gobierno no quiso entonces entrar en un conflicto sanitario y político con Kicillof.

La foto a solas de este martes es una señal de que ambos mandatarios pretenden consensuar al extremo la próxima fase de la cuarentena. Durante la previa anterior al anuncio de prórroga, hace algo más de dos semanas, había habido una escalada verbal de funcionarios bonaerenses e intendentes del Gran Buenos Aires sobre la situación sanitaria en la Ciudad. Intermedió el jefe de Estado, particularmente en el extenso cónclave que mantuvieron en Olivos la noche del miércoles previo a la oficialización del sábado 23 de mayo.

En ese momento, los barrios populares porteños eran el principal foco de contagio. Ahora, la situación empezó a recrudecer en los asentamientos bonaerenses, lo que obligó, semanas atrás, a aislar esos enclaves. Y a circular el virus por los distritos más que antes. Aparecieron casos por primera vez incluso en municipios que nunca habían tenido registros, como Capitán Sarmiento.

La ocupación de camas UTI, según informaron oficialmente a este medio en la noche de este martes, llegaba en la Provincia al 42%, entre los sistemas nacional, provincial y municipal, público y privado.

Kicillof y el jefe de Gobierno habían hablado temprano por teléfono. Y quedaron en verse por la tarde, en la sede de la calle Uspallata, una vez que el gobernador terminara la reunión programa que tenía con Alberto Fernández y otros colegas por la firma de convenios.

Es el primero de una serie de reuniones que quedan por delante y hasta el fin de semana, cuando el jefe de Estado declare que, en el Área Metropolitana, la cuarentena sigue casi en los mismos términos que ahora.

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