Coronavirus en Jalisco: así arriesga la vida el personal médico del Viejo Hospital Civil de Guadalajara

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Derivado de la crisis desatada por el coronavirus, cientos de miles de médicos han trabajado sin descanso en los 146 países donde ha llegado el COVID-19. De acuerdo con la información proporcionada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), las urbes de mayor población serán las más afectadas, pues la concentración de la gente facilita la propagación de la enfermedad.

En México, el coronavirus llegó el pasado 27 de febrero y hasta el momento van 475 casos y seis muertes. Las entidades que más registros tienen son la Ciudad de México con 82 casos confirmados, Nuevo León con 52 y Jalisco con 46. Cabe señalar que en los últimos dos estados, la mayor concentración de casos son en las áreas metropolitanas de Monterrey y Guadalajara, respectivamente.

Infobae México entrevistó a Paul Alejandro Chávez García, residente del Hospital Civil de Guadalajara Fray Antonio Alcalde, también conocido como el Hospital Civil Viejo. Chávez García es estudiante del último año de la carrera de medicina; sin embargo, él al igual que muchos alumnos de distintas universidades mexicanas están en la primera línea de combate contra el COVID-19 y esta es su experiencia.

– Conforme a su experiencia, ¿cree que las medidas de protección sanitaria establecidas por las autoridades del hospital son adecuadas y estuvieron implementadas a tiempo?

-No se tomaron las medidas adecuadas. Los protocolos los están estableciendo hasta ahorita, corriendo ya con la pandemia, y lamentablemente esto expone al personal de salud.

Por ejemplo, muchos de los casos que fueron atendidos por compañeros míos, (los médicos) aunque no están confirmados, ya fueron aislados por seguridad. Esto fue porque los mandaron primero a atender a la persona, a ingresarlo como tal sin las medidas adecuadas y hasta que no estuviera confirmado, se tomaban las medidas de bioseguridad adecuadas. Algo inaceptable.

Ya después de que se había confirmado el caso de COVID-19, se cerraban las salas; es decir, el protocolo no estaba debidamente establecido.

No se tomó el ejemplo de otros países como Colombia, en el cual manejan todos los casos como COVID-19 hasta no demostrar lo contrario y ya una vez descartado, se sigue tratando con las medidas de bioseguridad básicas.

-¿Cuántos compañeros están en aislamiento?

– Aproximadamente son cuatro compañeros que estuvieron en contacto con casos confirmados de COVID-19 y ya presentan sintomatología. Es algo verdaderamente triste, porque a ti como médico no te importa tanto enfermarte, sino que llevar eso a casa es lo que más aterra.

– Ahora que el riesgo está presente, ¿han tomado medidas específicas para no llevarse el virus a casa?

– Las medidas que se tomaron fueron un poco básicas y se implementaron hasta que todos (la comunidad médica del hospital) nos habíamos molestado. Nos sentamos con los directivos, hablamos con ellos, y llegamos al acuerdo de que como medida de prevención fue cambiarse la ropa dentro del hospital de civil a médico. Cambiaron las guardias a turnos de 36 horas. Otra de las medidas fue que en cada filtro o entrada del hospital pusieron personal de enfermería a proporcionar gel antibacterial y cubrebocas.

También acordaron reducir la cantidad de familiares que acompañan al paciente, la consulta externa se cerró y se limitó a personas muy graves. Una medida que se me hizo muy sorprendente fue que vaciaron el edificio de geriatría, uno de los mejor equipados, y lo pusieron a disposición exclusiva de pacientes con COVID-19 y entran directamente de la parte de urgencias.

-¿Cree que el servicio que ofrece el hospital se vea rebasado?

– Si todos los casos (de COVID-19) necesitaran de internamiento, nos podríamos ver rebasados, pero depende de la severidad del cuadro. Entre los hospitales civil nuevo (Doctor Juan I. Menchaca) y el viejo, contamos con ventiladores mecánicos y 150 camas asignadas nada más a esto, pero son poquitas.

– ¿Esto ha afectado en la moral del personal?

– El rendimiento no se vio afectado, pero de entre mis compañeros hay un disgusto generalizado por los compañeros que parecen estar contagiados. No se niegan a trabajar, pero no quieren exponerse ni a sus familias.

Afortunadamente, el día de ayer, mi compañero representante pudo hablar con el gobernador Enrique Alfaro y se pudo llevar a cabo la solicitud de varias cosas, pero sí, estábamos cabizbajos. Pensábamos que no teníamos voz.

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