CPAP, un dispositivo para tratar la apnea del sueño

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Una persona con apnea del sueño sufre pausas respiratorias durante la noche, debido a un colapso de la vía aérea. Además de dificultar un buen descanso, puede originar otras consecuencias graves, tales como aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades coronarias.

Afortunadamente, existen una serie de tratamientos disponibles, entre los que está el aparato de CPAP, que fue diseñado en la década de los 80 por el doctor Colin Sullivan. Las siglas en inglés se refieren a Continuous Positive Airway Pressure, lo que traducido al español es Presión Positiva Continua en la Vía Aérea, y esto ya indica algunas pistas sobre su funcionamiento. A continuación te lo explicamos y damos la respuesta a las principales preguntas que se formulan acerca de esta máquina.

¿Cómo tratar la apnea en casa?

CPAP, un dispositivo para tratar la apnea del sueño

Esto es posible con el aparato de CPAP. El paciente con apnea del sueño debe encenderlo y colocarse la mascarilla antes de dormir, y permanecer con ella puesta durante la noche. Los resultados son positivos, incluso en el primer uso.

La doctora Lorena Comeche Casanova, jefa asociada en Neumología del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, nos explica que “el CPAP es un compresor de aire que produce una presión positiva y constante, lo que permite mantener abierta la vía aérea“. Así es como previene ese colapso de la vía aérea, además de las pausas respiratorias, ayudando al descanso.

La presión puede ser más o menos intensa, dependiendo de las características de la persona. De hecho, es recomendable adecuarla de manera individual. Para ello, el CPAP incluye la opción de “rampa” para comenzar por una presión menos intensa y más cómoda, e ir incrementando hasta alcanzar el valor establecido, en un margen de tiempo de 10 minutos.

Tipos de apneas en las que está recomendado el CPAP

Está indicado para apneas con estas características:

  • Severa o grave
  • Moderada con enfermedades anteriores que aumentan el riesgo cardiovascular
  • Aquellas que causan otros efectos secundarios durante el día

¿Cómo funciona CPAP para la apnea?

Se compone de una máquina externa que trasmite una presión positiva constante, a través de un tubo largo y ancho, hacia la mascarilla que es colocada en la cara del paciente. En concreto, se sitúa cubriendo la nariz o la nariz y la boca, dependiendo del modelo de mascarilla que se utilice.

En general, estas mascarillas son de plástico flexible e incorporan una salida de pequeño tamaño para el aire que exhala el paciente. Existen numerosos modelos, que se distinguen por su tamaño, por la posibilidad de monitorizar el tratamiento y almacenar datos, por poder añadir humidificadores térmicos, etcétera.

Sea el modelo que sea, lo fundamental es colocar correctamente la mascarilla. Según nuestra neumóloga “lo importante es que quede bien fija, evitando las fugas de aire, y que sea lo más cómoda posible para el paciente”.

Cabe añadir que estos dispositivos suelen precisar un periodo de adaptación para que el paciente se sienta cómodo utilizándolo. En este sentido, nuestra neumóloga nos apunta que “la adaptación es un proceso gradual y progresivo, hay que tomarse su tiempo. Hay pacientes que se adaptan más rápidamente y otros pueden necesitar más tiempo”. Entre las recomendaciones están evitar siestas, cenas copiosas, bebidas alcohólicas, fumar o tomar pastillas para dormir, así como tratar de acostarse cansado y probar varias veces la mascarilla.

¿Se puede curar la apnea del sueño?

Nuestra neumóloga nos responde: “Solamente en los casos en los que el síndrome de apnea e hipoapnea del sueño se debe a alteraciones anatómicas que se corrigen con éxito con cirugía, o en pacientes obesos que pierden peso de forma importante, se puede curar el SAHS”.

En cualquier caso, aunque con el CPAP no se consiga curar la apnea del sueño, sí que mejora la calidad de vida, ya que controla las pausas respiratorias y facilita el descanso. Sin embargo, si se interrumpe el tratamiento, los efectos negativos volverán a notarse poco a poco.

¿Cómo usar el CPAP para la apnea?

Es muy fácil de utilizar; en líneas generales deben seguirse estos pasos cada noche:

  1. Enchufar la máquina.
  2. Colocar la mascarilla, ajustando el arnés de manera que no se originen fugas de aire alrededor.
  3. Encender.
  4. Botón de rampa. Si lo incluye el dispositivo, es necesario apretarlo para que realice un aumento gradual de la presión hasta alcanzar el nivel establecido. También existen CPAP que, cuando se encienden, ya lo hacen directamente en el nivel programado. Tanto si hay botón como si no lo hay, lo indicará el técnico.
  5. Al despertar, debemos apagar el CPAP y retirar la mascarilla.
  6. Levantarse en mitad de la noche. En este caso, también se debe apagar el aparato y retirar la mascarilla. Una vez que se regresa a la cama, se coloca la mascarilla otra vez.
  7. Uso de humidificador térmico. Si el CPAP incluye esta opción, antes de su uso es necesario comprobar que dispone de agua destilada.
  8. Mantenimiento. Seguir las indicaciones del dispositivo.

¿Existen efectos secundarios?

La mayoría de ellos aparecen porque se precisa de una adaptación al CPAP. Estos son los más frecuentes:

  • Rinitis o congestión nasal, que es la más habitual. Puede aliviarse con el humidificador o con una terapia específica
  • Lesiones cutáneas en la cara por la mascarilla. Se puede probar entre los diferentes modelos que existen, aplicar vaselinas líquidas o apósitos que mejoran la adaptación y lavarse e hidratarse el rostro por la mañana.
  • Molestias en el estómago y flatulencias, en algunos casos. Esto se soluciona levantando el cabecero de la cama o utilizando medicación indicada para ello por el neumólogo.
  • Conjuntivitis debido a fugas de aire. Para evitarlo normalmente basta con colocar la mascarilla correctamente.
  • Ruido o modificación del tono entre inspirar y espirar. Para evitar esto, hoy día hay disponibles CPAP más silenciosos y con mascarillas que aíslan mejor el sonido. Por otro lado, existe la opción de incorporar un tubo para apartar la máquina o colocar tapones en los oídos.
  • Cefalea, que suele aliviarse con analgésicos, y que desaparece después de los primeros usos.
  • Dificultad para dormir. No es habitual y normalmente disminuye con la adaptación. En caso de no hacerlo, es preciso contactar con el especialista.
  • Hemorragias pequeñas debido al daño en la mucosidad nasal. También es un efecto poco habitual y se puede prevenir su aparición con una adecuada humidificación de la mucosa de la nariz.

Cabe añadir que, si no se obtienen resultados con esta terapia, se recomienda acudir a la consulta para analizar qué está ocurriendo. Al respecto, nuestra neumóloga nos aconseja consultar con el especialista “porque puede ser que no se esté realizando de forma correcta o que los síntomas se deban a otras causas con un tratamiento específico”.

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