Ergoespirometría o prueba de esfuerzo cardiorrespiratorio

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Con las medidas de alivio del confinamiento, muchas personas se han echado a las calles con el propósito de practicar más deporte, mantenerse activo y recuperar un estilo de vida sano. El hecho de salir a correr o pedalear en la bicicleta parece muy sencillo, pero, en algunos casos, como las personas con dificultades cardiorrespiratorias, requiere la valoración previa de su capacidad por un profesional.

Para conseguir un programa de entrenamiento físico adecuado para estos casos, se utiliza una prueba de esfuerzo cardiopulmonar llamada ergoespirometría. Sobre esta técnica y su uso, el doctor Koldo Villelabeitia Jaureguizar, jefe de servicio de Rehabilitación del Hospital Universitario Infanta Elena, nos señala que “está recomendada por todas las guías de actuación, europea, americana y canadiense, como tratamiento de primera elección en la prescripción de los programas de entrenamiento físico para la rehabilitación cardiorrespiratoria”.

Te explicamos por qué se está incorporando en esta especialidad y sus ventajas en el entrenamiento físico.

Ergoespirometría o prueba de esfuerzo cardiorrespiratorio

Ergoespirometría: qué es y cuándo es útil

Es una novedosa prueba de esfuerzo con análisis de gases espirados, que permite saber la relación entre los sistemas cardiovascular, respiratorio y muscular. En más detalle, nuestro especialista nos explica que “se trata de una herramienta efectiva para, de una manera objetiva, proporcionarnos a facultativos en Medicina Física y Rehabilitación, Cardiología, Neumología y médicos del deporte la capacidad funcional de los pacientesy una estimación individualizada del riesgo de morbimortalidad, o de enfermedades mortales”.

Las unidades de Rehabilitación Cardiorrespiratoria están incorporando, cada vez más, esta técnica no invasiva. La razón de ello es que ayuda a conocer la capacidad de ejercicio de una persona, así como a preparar un entrenamiento físico compatible con ciertas patologías. Así nos lo detalla nuestro especialista: “la ergoespirometría también nos sirve de guía para la prescripción de los programas de entrenamiento de rehabilitación cardiorrespiratoria”, destacando que “es una herramienta que nos da muchísima información de dónde puede estar el eslabón perdido en ese engranaje de corazón, pulmón y músculo”.

En concreto la ergoespirometría puede resultar muy útil para prescribir el entrenamiento físico a personas con enfermedades, como:

  • cardiopatía isquémica
  • insuficiencia cardiaca
  • hipertensión pulmonar
  • EPOC o enfermedad pulmonar obstructiva crónica

Cabe añadir que esta prueba de esfuerzo proporciona muchos parámetros que requieren ser interpretados por profesionales especializados preparados para ello.

Ergoespirometría y cáncer de pulmón

Desde el Hospital Universitario Infanta Elena se está planteando la posibilidad de crear una unidad multidisciplinar en la que la ergoespirometría se utilice para realizar la evaluación de las personas con cáncer pulmonar antes de la operación. En concreto, nuestro doctor nos especifica que “el objetivo es identificar el fenotipo de pacientes quirúrgicos, conocer sus posibles riesgos a la hora de la intervención con el apoyo de la ergoespirometría y mejorar su condición física con un programa de rehabilitación preoperatoria”.

Entrenamiento físico y problemas cardiorrespiratorios

Si el objetivo es mejorar la aptitud física de personas con problemas cardiorrespiratorios, el entrenamiento físico debe trabajar en estos aspectos:

  • Resistencia cardiovascular
  • Fuerza
  • Elasticidad
  • Composición corporal

Para ello, nuestro especialista nos apunta que “también basamos nuestros entrenamientos en estudios antropométricos para conocer estos parámetros. Además, valoramos medidas de la distribución de la grasa corporal como son, entre otros, los perímetros de cintura y cadera, el porcentaje de grasa medida por impedancia o el índice de masa corporal”.

Cabe tener en cuenta que no existen guías clínicas estandarizadas para prescribir el ejercicio y los entrenamientos aeróbicos en personas con enfermedades cardiorrespiratorios. Por lo tanto, es muy importante el juicio clínico que se realiza de acuerdo a la condición física, las comorbilidades, el sexo y los gustos de cada persona.

Por último, nuestro especialista nos aclara que “la evidencia muestra que, a mayor intensidad, mayor es el beneficio, pero hay que saber cómo prescribir los ejercicios para que sean seguros“. Por ejemplo, en los llamados entrenamientos interválicos se pueden realizar cargas de esfuerzo mayores que en entrenamientos continuos, ya que los picos de alta intensidad se intercalan con recuperaciones cortas. De esta manera, es posible mantener cargas elevadas de trabajo sin que ello implique complicaciones cardiovasculares. “La evidencia en los últimos 20 años parece estar mostrando una superioridad de los entrenamientos interválicos frente a los continuos”, concluye nuestro especialista.

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