¿Se animará Alberto a quitarle tanto a Córdoba?

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Córdoba tenía sus propias metas por cumplir para salir de la categoría de “circulación comunitaria”.

El primer criterio era bajar el índice de contagio: cuando el R0 descendiera de 1 y se estabilizara en torno de 0,5 a 0,7 durante al menos tres semanas. El segundo criterio era sobrellevar 21 días sin ningún caso nuevo al que no se le pudiera atribuir el nexo; es decir, no se supiera en qué circunstancias o dónde se contagió. El tercero era una evaluación sanitaria general, como la ocupación de camas y la prontitud y eficacia para contener y controlar los brotes que se produjeran.

El mínimo al que llegó el R0 en Córdoba capital fue 0,8. Entre el 24 de mayo y el 31, Córdoba tuvo cero casos, pero luego se sucedieron tres casos sin nexo establecido, que provocaron dos brotes: el de Remedios de Escalada y el de Villa El Libertador, que está controlado, con 39 casos; y el de barrio Rivadavia, que se extendió también a San Vicente, Urquiza y El Chaparral, que está contenido, con 27 casos.

Hasta el mismo viernes, en ambos brotes se reportaron “esquirlas”, como llaman los epidemiólogos a los últimos casos del brote inicial. Y está el inexplicable brote en Traslasierra, una región con cero casos en 80 días y que ahora anota, hasta ayer, 73 casos. El R0 ahora es de 1,12 en ciudad de Córdoba y 1,3 en la provincia, el doble que la meta impuesta por el COE.

El segundo supuesto tampoco se dio. Después de 13 días de casos sin nexo, apareció el brote en Remedios de Escalada. El tercer supuesto sí se viene cumpliendo, aunque el control de los brotes nunca es taxativo: mientras más flexibilizaciones haya, más riesgos habrá.

Por cada caso positivo, se rastrean 80 contactos, a quienes se evalúa diariamente por 14 días hasta ver si aparecen los síntomas. Es una tarea detectivesca que demanda mucho recurso humano, además de sanitario.

En el marco de la cuarentena, los gobernadores y los intendentes siempre pueden ir por menos, pero no por más. El decreto nacional fija las pautas de lo que se puede y no se puede hacer y, dentro de lo que sí está habilitado, las provincias deciden. Sería natural que Nación resolviera que sólo el Amba, Chaco, el conglomerado Neuquén y el partido General Roca de Río Negro queden bajo aislamiento fase uno y que el resto del país siga su curso, en distanciamiento social (dispo), con las restricciones y aperturas que cada uno decida.

Sería natural si no fuese por dos factores. Uno, que el salario complementario del ATP que reciben las empresas se mantendrá igual sólo para las regiones que sigan bajo aislamiento social y bajará a la mitad si la zona pasó a la fase de distanciamiento. En Córdoba, los asalariados registrados habrán cobrado abril, mayo y junio hasta dos salarios mínimos (33.750 pesos), pero el sueldo de julio y agosto tendrá como tope un salario mínimo: 16.875 pesos. En mayo, hubo 190.610 beneficiarios. Entre las empresas de menos de 25 empleados, el Estado cubrió el 70% del salario con su ayuda, según el Ministerio de la Producción.

El segundo factor es que el ingreso familiar de emergencia (IFE) de junio no se pagará a las zonas que estén en dispo. En Anses no lo dan por caído todavía, pero al gasto corriente le falta el 40% de los recursos. Todo ese agujero es emisión, que hoy no es un problema pero sí lo será en unos meses.

No pagar el IFE 3 obligaría a Córdoba a desanudar ya las actividades restringidas, lo que conspiraría con la lógica de liberar de modo progresivo.

Le exigiría poner fondos propios para algún tipo de emergencia social, que hoy se limita a los mil pesos de la tarjeta social, más tarifa social en servicios públicos.

Córdoba tiene margen cero, ya que la dueña de la máquina de fabricar billetes es la Nación. Poner a Córdoba en dispo parece el argumento perfecto para quitarle la ayuda social. ¿Se animará el presidente Alberto Fernández a tanto?

Presidente. Fernández, con la decisión de la política social.

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